Historia de mi gata Lia, o de como aprendí el significado de la muerte

Lia llegó a nosotros cuando era aún un "minigato". Era una gata callejera, sin madre, pero hermosa y de una mirada penetrante.
Tras mucho pensar, mis padres decidieron quedarse con ella pero solo si tenía buen carácter, ya que por aquel entonces mi hermano y yo aún eramos pequeños.
Yo no puedo recordar, aunque quiero, muy bien cada detalle de su cuerpo, cada momento que pasé con ella, pero sí recuerdo que era muy muy buena, cariñosa, especial, y que junto a ella pasé unos años de amistad.
Muchas veces dormía a los pies de mi cama, acompañandome para que tuviera dulces sueños.
Podías hacerle cualquier cosa que ella pacientemente lo aguantaba. Le encantaba salir a la repisa de la ventana a observar el mundo exterior, ver los coches pasar, escuchar los pájaros...
Y un día, un fatídico día, dejo de guiar nuestro espiritu.
A mi, la noticia me llegó estando en casa de una amiga "Nastra, Lia se ha muerto" me dijeron, yo incrédula pregunté como?, pq?...
Se había caido de la terraza (aún seguimos sin comprender como, pues siempre andaba por la barandilla como si de un trapecista se tratase) y tuvieron que sacrificarla...
Yo seguía sin creermelo, pensé que era una broma de muy mal gusto. No recuerdo que edad tenía yo, pero aún era inocentemente pequeña.
Al llegar la noche, en casa, tumbada en mi cama, lloré...
Y comprendí el significado de la muerte. Echar tanto de menos a alguién... desear que aún esté a tu lado para vivir junto a él más momentos inolvidables. El peso de una ausencia, el vivo recuerdo de la muerte...
Ahora me acuerdo de ella y sonrio.


Pa' que sepais un poco sobre quién estais leyendo...
Me llamo Nastra soy una chica idealísta, amante de los animales y la naturaleza, que intenta ser cada día más libre... y que un día decidió dejar de observar la vida y se dispuso a vivirla...





Rosario dijo
nadie está preparado para la vejez, ni la enfermedad, ni la muerte de las personas... ni de las mascotas.. por eso el hueco es tan grande cuando se van, y las sonrisas tan genuinas cuando se recuerdan.
9 Enero 2006 | 08:40 PM